VACUNAS EN HIJOS MENORES

Muy buenas a todxs!! Hoy vamos a tratar el tema de las vacunas en hijos menores y la autorización necesaria para administrarla.

Para ello vamos a diferenciar la patria potestad y la guarda y custodia de los hijos menores. La primera normalmente es compartida entre ambos progenitores, y para que se pueda entender de una forma coloquial son los derechos y obligaciones inherentes a la condición de progenitor y por tanto engloba todas aquellas decisiones que se tomen respecto a los hijos menores en tanto que ambos progenitores representan la figura del tutor. Que no hay que confundirlo con la guarda y custodia, que es únicamente con quien pasan el tiempo los hijos y por tanto, quien los “guarda” y los “custodia”, de ahí que pueda ser exclusiva (cuando pasan más tiempo con uno que con otro) o compartida (cuando más o menos pasan el mismo tiempo). A grandes rasgos, creo que podrían definirse ambos conceptos así, si bien jurídicamente puede ser algo más complejo.

En consecuencia, debemos tener claro que aunque la guarda y custodia sea ejercida por un solo progenitor, lo cierto es que ello no le faculta a tomar decisiones que impliquen a los hijos menores. En esas decisiones encontraríamos el colegio al que deben acudir los hijos menores, tratamientos médicos o psicológicos, residencia, cambio de pediatra… y un largo etcétera que supone que deba existir acuerdo de ambos progenitores para cualquier cambio o decisión de ese tipo.

Sentado lo anterior, podemos afirmar que para poder vacunar a un hijo menor debe existir previamente acuerdo de ambos progenitores, de lo contrario, como ocurre en cualquier desacuerdo que exista en cuanto a aquello que incumba al menor, deberá acudirse a la vía judicial (proceso de jurisdicción voluntaria) para solicitar autorización judicial para el acto en concreto.

En ese caso, la parte interesada deberá instar un procedimiento de jurisdicción voluntaria para solicitar autorización judicial para poder vacunar al hijo menor y en ese procedimiento ambas partes expondrán los motivos y las pruebas que respalden sus pretensiones y será el juez quien decidirá sobre si procede o no.

No olvidemos que nuevamente estaremos delegando en un tercero (Juez/a) que decida sobre algo perteneciente a la familia y que es un extraño el que está decidiendo sobre algo que incumbe al círculo familiar y al menor, por ello, debemos intentar por todos los medios salvar ese bache sirviéndonos de todas las herramientas que estén a nuestro alcance, entre ellas, está la mediación o un servicio de coaching familiar para ayudar a los progenitores a entenderse mejor y enfocar las dinámicas de forma diferente.

Los progenitores están condenados a entenderse porque siempre compartirán a sus hijos, por lo que merece la pena intentarlo.

Como siempre, si tenéis alguna pregunta no dudéis en comentárnoslo,