LA GUARDA COMPARTIDA

Todos aquellos que me conocen saben que soy una fiel defensora de la guarda compartida. Obviamente siempre teniendo en cuenta que ambos progenitores son personas aptas para ello…

Salvo casos excepcionales, diré que soy de las que piensan que hay muchos tipos de familia hoy día, un ejemplo es que la mujer no necesita a un progenitor para ello si lo que desea es ser madre, ergo, si tiene pareja y desean tener descendencia es porque desean formar una familia juntos. En ese sentido,  debo entender que ya consideraron que era una persona “apta” para ser el padre.

Es lógico que una pareja puede no estar de acuerdo en ciertas ideas de educación o en ciertas normas, pero cuando se produce la ruptura sentimental ello no otorga el derecho a uno de ellos a solicitar la guarda exclusiva de los menores porque el otro progenitor “no se ha encargado de los/as niños/as”, o porque “no cocina”, “no lo alimenta bien” o con otras mil excusas.

Es importante que ambas figuras estén presentes de forma activa en la vida de los menores, cada progenitor podrá ofrecer algo diferente a éstos y si bien uno de ellos es más asertivo (algo necesario), posiblemente el otro sea por ejemplo más cariñoso (también necesario).

En definitiva que debemos madurar las estructuras familiares hacia las que tendemos, madurar que no somos un yo único y perfecto en la vida de los menores, sino que formamos parte de un todo que lo complementa y completa en su conjunto.