CLÁUSULAS ABUSIVAS

Las entidades bancarias han incluido en las escrituras de préstamos y créditos hipotecarios cláusulas que por parte del Tribunal Supremo y del Tribunal de Justicia de la Unión Europea han sido declaradas abusivas. Cuando una cláusula es declarada abusiva para el consumidor se entiende que es NULA, o lo que es lo mismo, significa que no existió nunca, se tiene que entender por no puesta y por tanto no existente en el contrato. Y de esa inexistencia, obviamente, se derivan unas consecuencias.

Entre algunas de las cláusulas objeto de control encontramos LA CLÁUSULA SUELO, GASTOS DE FORMALIZACIÓN DE HIPOTECA e IRPH.

Existen diversas sentencias que han declarado ciertos intereses como usureros; otras que han dejado claro que la cláusula suelo es abusiva salvo que reúna los criterios de transparencia y proporcionalidad; otras que hablan sobre el concepto de gastos de formalización del préstamo hipotecario y las cantidades que pueden ser reclamadas; y por último, recientemente hemos visto como el TJUE se pronunciaba sobre el IRPH.

Todas las escrituras hipotecarias reúnen una serie de cláusulas que deben ser estudiadas en su profundidad porque engloban una serie de perjuicios al consumidor. Por ejemplo, respecto al IRPH se ha demostrado que se trata de un interés mucho más perjudicial para el cliente del que hubiera sido, por ejemplo, el EURIBOR.

Así mismo, existen muchos consumidores que han pagado gastos de formalización que no les tocaría porque debía haberlos asumido la entidad bancaria, algo que también han ido dejando claro los diversos tribunales específicos de las materias considerando dicha cláusula abusiva.

La práctica protagonizada por las entidades bancarias ha sido un auténtico despropósito, creando cláusulas y contratos a su antojo y produciendo un perjuicio claro y persistente en el ciudadano quien lejos de encontrar una simple financiación creía que encontraba asesoramiento sobre el producto, cuando en realidad lo único que tenía delante era un comercial deseoso de vender su producto.

Todo ello nos ha llevado a contratos de préstamos hipotecarios que contienen cláusulas que deben ser declaradas abusivas y el consumidor tiene derecho a reclamar las cantidades abonadas de más o las indemnizaciones por los perjuicios que, esa práctica de la entidad bancaria, les ha provocado.

Estaremos encantados de ayudarle,